Nos subimos al Chevrolet Volt

El futuro llegó hace rato reza una canción, frase que encaja a la perfección con los planes mundiales que tiene la marca del moño. Sólo tres años para innovar en su totalidad la cartera de productos, y una proyección de 7.7 millones de puntos de carga -para vehículos eléctricos- disponibles en todo el mundo para 2017. Y mirando hacia ese futuro “donde estamos”, expresa con seguridad el Presidente de GM Argentina Sergio Rocha, hablamos del Volt.

Sergio Rocha, Presidente de GM Argentina

Con una invitación especial por parte de la compañía, Linkfinders Digital viajó al Autódromo de La Plata para formar parte del “Green Test Drive”. Presentado a la prensa en mayo, exhibido en la muestra tecnológica “Tecnópolis” y hasta manejado por la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner, fue nuestro turno de subirnos al Volt, el primer vehículo eléctrico, de producción masiva, con motor de autonomía extendida.

Luego de aclarar todas las dudas durante la charla realizada por Sergio Rocha, Presidente de GM Argentina, secundado por Bernardo García, Gerente de Comunicaciones de GM Argentina y Gino Spada, Ingeniero de Producto de GM Sudamérica, nos dirigimos al box específicamente preparado para la salida a pista.

Sergio Rocha, junto a Gino Spada, Ingeniero de Producto de GM Sudamérica y Bernardo García, Gerente de Comunicaciones de GM Argentina.

La experiencia

El trayecto con el Volt consistió de una vuelta por periodista sobre el trazado del autódromo, con Gino Spada como co-piloto. A primera vista, y sin siquiera subir al auto, podemos notar lo silencioso que es; ni siquiera se siente cuando sale a pista.

Ya arriba del habitáculo, nuestra primera impresión es la comodidad. Muy espacioso tanto en la plaza trasera como en la delantera; además, suma la alta tecnología del panel central, con una lluvia de botones, que hacen a uno preguntarse para qué sirve cada uno. Posee dos pantallas de 7″, una como consola central táctil, y la otra de instrumentos donde se ve la velocidad a la que se desplaza, la autonomía disponible, y si el tipo de manejo es el adecuado.

Antes de arrancar, nos vuelven a pedir que no superemos los 130 km/h en rectas y los 60 km/h en las curvas del circuito, para poder evitar cualquier despiste. Ya en pista notamos como se desplaza sigilosamente sobre el asfalto, y aunque pasamos los 100 km/h no aparece ni un ruido -paradoja total para un lugar de rugidos de motores como lo es un autódromo-. Como era de esperar el paso de las marchas ni se siente; Gino Spada explica que el Volt no tiene una caja de cambios convencional, sino que posee un engranaje epicicloidal, que en función de la conducción transmite la fuerza de los diferentes motores a las ruedas, y para variar las relaciones de giro y cambiar entre los distintos modos de funcionamiento, el Volt usa unos embragues que conectan o desconectan distintos elementos de este engranaje epicicloidal.

El comportamiento en curvas es muy bueno, dobla bien para un auto que no se jacta de ser un deportivo; los frenos funcionan de manera correcta, y acelera progresivamente sin notar cambios bruscos en el desplazamiento del vehículo.

Lamentablemente una sola vuelta no nos alcanza para sacar muchas más conclusiones como quisiéramos, pero por la experiencia podemos afirmar que Chevrolet está viviendo en el futuro. Con el Volt así lo demuestra.

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