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PRUEBAS

05/10/2010

Prueba: Citroën Berlingo 1.6L 16V nafta

La renovación del Berlingo incluyó la estética y los motores. En Linkfinders Digital ya probamos la versión HDi con resultados sorprendentes. Ahora toca el turno de la versión 1.6L de 110 CV. ¿Tendrá el empuje necesario para hacer olvidar el torque del Diesel?

Prueba: Citroën Berlingo 1.6L 16V nafta

Habiendo probado un Berlingo -pero diesel- hace tan poco, resulta difícil aportar algo nuevo a su descripción estética. Además de la obvia diferencia de color, la novedad en la unidad probada es que llevaba instalados los rompenieblas opcionales. De corte redondo, quedan encastrados en la parte baja del paragolpes rompiendo con la monotonía de plástico liso.

El otro opcional exterior del Berlingo, las llantas de aleación, también estaba incluido en la unidad probada. No cambia en nada las dimensiones de rodado, pero siempre lucen mejor que los cubre llantas. El resto luce bien, especialmente las ópticas cristalinas y grandes que aportan un toque de solidez y modernidad.

Mirtha Legrando dice que el público se renueva, así que es bueno realizar una repasada rápida al resto de la carrocería. Se destacan todas las molduras color carrocería, incluyendo la mayor parte de la carcasa de los retrovisores. El frontal plano y alto aprovecha las formas simétricas de la parrilla y protectores para lucir robusto, mientras que los laterales curvos y envolventes aligeran la vista.

Interior

El nuevo tablero del Berlingo abandonó las formas envolventes por un estilo más juvenil, que sigue la estética del exterior con lineamientos rectos en forma de cruz. Es un acierto que los decorados sean color metalizado (mate) y no imitación metal. Aplicados en forma de placas sobre el tablero, y no como encastres, permiten que ciertas holguras en el montaje pasen como parte de su “estilo” multipropósito. La calidad de plásticos y algunas uniones delatan el costado utilitario, sin desmerecer la sensación general de auto bien construido.

Entre las principales críticas se puede mencionar que los sopladores no facilitan direccionar el aire a un punto deseado, los portaobjetos no están muy cerca del conductor y la radio necesitaría un control satelital o estar más arriba para no alejar tanto la mirada del camino. Por el lado positivo se encolumnan los aireadores, que lucen muy bien; salvo la pequeña guantera, los portaobjetos son grandes, y el estéreo lee MP3 y suena bien. Salvo el control de la ventanilla derecha, todo es fácil de utilizar por el conductor. La visera del techo es ultra práctica y el control eléctrico del retrovisor, solo del lado del acompañante, demuestra que la plata se invirtió sólo donde es realmente necesario.

Las prácticas puertas traseras corredizas implican dos problemas, la falta de buches portaobjetos y de ventanillas normales. El primer inconveniente queda solventado con redes laterales en el techo. En el segundo, parcialmente por un cristal basculante que además otorga algo de tranquilidad para quien lleve niños inquietos en la parte trasera. La presencia de este sistema en la tercera ventanilla permite pensar en una versión con una tercera fila de asientos, un paso lógico teniendo en cuenta la inmensa área de carga del Berlingo.

Comportamiento

En marcha, el Berlingo combina buen confort de marcha con correcta estabilidad, siempre y cuando se recuerde que es un vehículo alto con ciertos genes de laborales. La posición de manejo es típicamente francesa o demasiado de utilitario, es decir, volante lejano, grande e inclinado que obliga a estirar los brazos en las curvas.


Se maneja con el respaldo bien recto, las rodillas casi a 90 grados y volante casi siempre tomado por la mitad inferior. La visibilidad es privilegiada, tanto por la superficie acristalada como por los espejos que permiten pasar finito en cualquier maniobra. En resumen, es cómodo, rápido y dominante en ciudad, sin permitirle al conductor olvidarse que se trata de un vehículo también pensado para trabajar.

En cuanto a seguridad, sería bueno contar con ABS, al menos como opción. Los Berlingo Multispace vienen con airbag para el conductor, que se puede extender al acompañante opcionalmente. Punto destacado es el asiento trasero que ofrece los tres apoyacabezas acompañados por sus respectivos cinturones de tres puntos, detalle muchas veces olvidados en el Mercosur, inclusive en familiares como los MPVs compactos.

Performance

Finalmente llega el momento de apuntar hacia la novedad del Berlingo aquí ensayado, el motor. Se trata del ultra conocido 1.6L 16V utilizado en modelos Peugeot y Citroën como el C3, 207 Compact, y C4 Hatchback. La potencia de 110 CV supera en 35 CV al 1.4L 8V que reemplaza, mientras que el nuevo impulsor ofrece 2.8 kgm extra de torque a 600 giros más. Dentro de la gama actual, la referencia será el nuevo 1.6L HDI al que supera por 20 caballos, pero contra el que pierde en fuerza por 7 kgm, con 15 para el nafta y 22 para el Diesel.

En ruta viaja tranquilo hasta los 120 km/h, 116 km/h reales, cuando alcanza las 3.700 rpm, momento en que empieza a rozar el límite del confort acústico. Esto demuestra tres cosas, que el velocímetro del Berlingo es preciso, que el aislamiento de ruidos mecánicos es robusto y que la 5º fue relacionada para viajar cargado a velocidades prudentes conservando poder de reacción.

El motor nafta carece del empuje propio del torque mostrado por el HDI, pero es más progresivo y vibra menos. La diferencia se nota más en ruta donde el Diesel viaja levemente más calmo y recupera mejor facilitando sobrepasos. En aceleración pura, los 20 CV se hacen notar, algo reflejado en las cifras de aceleración de 0 a 100 km/h con 11s3 del nafta versus 13.3 del HDi.

Buscando la máxima, en una pasada alcanzó los 172 km/h reales (180 de velocímetro), pero teniendo en cuenta factores como viento, inclinación del camino, etc., debe calcularse 166 km/h como velocidad punta promedio. En este aspecto supera los 163 km/h declarados por Citroën y los 156 km/h, también oficiales del HDi.

Ficha técnica y equipamiento

Conclusión

En resumen, el nuevo Berlingo 1.6 L nafta ha crecido mucho respecto de su antecesor, al menos desde el punto de vista de prestaciones. Lejos quedaron los 75 CV del anterior 1.4L, ahora hay 200 cc y 8 válvulas más que se transforman en una diferencia de 35 CV.

Respecto de su hermano Diesel, el HDi lleva la ventaja, con mucho más torque, indispensable en estos vehículos. Sin embargo, los problemas asociados al gasoil, precio del producto premium necesario y dificultad de conseguirlo en algunos casos, hacen que los 20 CV extra del nafta brillen con más fuerza.

¿Usted cuál prefiere?

 

Textos y fotos: Hernando Calaza



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