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PRUEBAS

19/10/2010

Prueba: Fiesta One Max 1.6L

Anticipando la llegada del nuevo Fiesta Kinetc Design, la generación actual del compacto incorporó lineamientos propios de este nuevo leguaje estético de Ford. Probamos que tal le sentó esta actualización que tiene carácter global, pero una aplicación específica para la Región.

Prueba: Fiesta One Max 1.6L

A comienzos de este año, Ford presentó el Figo en India. Este modelo, creado para mercados en desarrollo, toma como base al anterior del Fiesta europeo sumándole elementos del Kinetic Design, el nuevo lenguaje de la marca. Teniendo en cuenta que el compacto made in Mercosur pertenece a esa misma generación, era obvio que recibiría el tratamiento estético. Sin embargo, desde su creación nuestro Fiesta es una “versión” propia de la Región, por lo tanto ofrece diferencias con el modelo indio.

Los facelift o recambios estéticos suelen aplicarse principalmente al frontal, y el nuevo Fiesta, denominado One, no escapa a la regla. Se destacan los faros de contornos sinuosos que culminan como un acento. Además de cambiar la estética, Ford indica que ahora ofrecen un 50% más de intensidad con las luces bajas y un 24% extra con las “altas”.

La parrilla inferior gana protagonismo y adquiere el formato de pirámide trunca, prototípico del Kinetic Design. Se destacan las dos subdivisiones laterales utilizadas por Ford en sus Concepts y versiones más deportivas. Acompañan los rompenieblas con estilizado marco negro de corte agudo. Observando atentamente, parecería que no hubo necesidad de cambiar el capot, solo de adicionar una franja de plástico oscuro para cubrir el espacio que ocupaba la anterior toma dinámica.

En la parte trasera no hay grandes cambios, al menos en la versión 5 puertas. En la Max, aquí ensayada, se aprecian los nuevos faros, con gráfica interior inédita y cobertura fumé que le entrega cierto aire tuning. El paragolpes de esta silueta también es ligeramente distinto, incorporando elementos refractantes.

El lateral permanece inalterado, solo las molduras laterales desaparecen para armonizar mejor con el nuevo frontal. Este es quizás el punto débil del nuevo Fiesta One, tanto 4 como 5 puertas, la unión de los planos nuevos con los conocidos, algo que se aprecia al mirarlo en diagonal. Visto de frente pleno, las cosas son distintas.

Seguramente sea la estética del Fiesta que más opiniones enfrentadas genere desde la introducción de la actual generación, pero eso ya entra en el terreno de los gustos personales.

Interior

Luego de su presentación en 2002 (Max: 2004) el Fiesta recibió su primer gran recambio en 2006, incluyendo el diseño interior. La nueva actualización no produce alteraciones, centrándose en elementos como los tapizados, texturas y tratamiento bitono del tablero.

En general, el diseño podría ser definido como brasilero, o sea de trazos grandes y marcados. Esto resta percepción de calidad a un interior que, dentro de los parámetros del segmento, está sólidamente realizado. Dos claros ejemplos son la visera del instrumental y la consola central, que igualmente es muy práctica con sus grandes controles. El estéreo es grande, pero la pantalla algo chica, y cuenta con USB y Bluetooth. Aunque el sistema para sincronizar un teléfono no es intuitivo, una vez conectado es fácil de operar y lo que es más importante, la música suena muy bien.

El cuadro de instrumentos repite la estética suculenta del interior sumando una nueva gráfica estilo 3D mejorable, e iluminación blanca permanente. Aquí se vuelve a destacar la practicidad con cuatro medidores de aguja, todos de fácil lectura. La versión Edge Plus suma además una completa computadora de 6 funciones en la base del velocímetro.

Lo más asombroso en la cabina del Fiesta es el minucioso trabajo realizado para transformar cualquier superficie y recoveco en un porta tutti. El espacio en las plazas traseras es bueno para dos adultos, especialmente para las piernas, no tanto para las cabezas partir de 1.75 metros, al menos en el sedán cuyo techo siempre tiende a bajar en el último tramo. El baúl cuenta con una boca pequeña y mucho espacio.

Comportamiento

La posición de manejo es alta y buena con regulaciones de altura para asiento y butaca. Los asientos son duros y ofrecen poca contención lateral, algo que pone rápidamente de manifiesto el buen comportamiento del Fiesta.

En ciudad el Fiesta se desplaza felizmente, solo se puede criticar la puesta en movimiento algo molesta debido al motor que reacciona tarde al acelerador. La palanca de cambios de vástago largo, es rápida y precisa. La visibilidad es buena, apenas complicada en la diagonal trasera, apoyada por el correcto trabajo de los tres espejos.

En ruta el Fiesta se siente algo atareado debido a larelación corta de la 5º marcha. A 120 km/h (113 km/h reales) necesita 3.250 rpm haciendo audible al motor, especialmente el escape. Durante las pruebas se logró superar la máxima declarada por Ford alcanzando 172 reales, indicando que este escalonamiento de caja favorece la dinámica. Por su parte, y sin hacer grandes esfuerzos por conseguir la mejor tracción, marcó un 0 a 100 km/h 11s4, levemente inferior a los 11s8 medidos en 2005 cuando realizó una prueba completa al Fiesta Max (Linkfinders Nº54).

Dinámicamente es donde el Fiesta muestra su verdadero fulgor, con un excelente balance entre dinámica y confort de marcha. Se siente vivo, reaccionando rápido a las órdenes que se le imparten desde el asiento izquierdo. La tendencia siempre es hacia el subviraje, especialmente al aplicarle potencia, pero esto se nota porque el Fiesta invita a entretenerse en las curvas.

Ficha técnica y equipamiento

Conclusión

Esta generación del Fiesta arribó en 2002 casi al unísono que en Europa, convirtiéndose en uno de los referentes del segmento en cuanto a diseño y modernidad. Hoy, continúa manteniendo su vigencia dentro de los made in Mercosur del segmento, pero sus años comienzan a sentirse si se lo compara con la nueva camada de compactos, entre los que se encuentra su sucesor, el Fiesta Kinetic Design.

Esta actualización estética seguramente divide opiniones, pero lo pone en sintonía con la nueva imagen de la marca. Las críticas incluyen una mejora en la aislación acústica, una 5º que desahogue al motor en ruta y asientos con mayor sujeción lateral. Aunque esta última delata una de las virtudes del modelo, su comportamiento dinámico. Para quienes gusten “manejar” y no quieran renunciar a un interior espacioso y práctico, es una opción que no se puede dejar de lado.

 

Textos y fotos: Hernando Calaza



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