Prueba – Nuevo Ford Fiesta Kinetic Design

El nuevo Fiesta es un perfecto exponente del Kinetic Design, no en vano Ford decidió denominarlo en Argentina con el nombre de su lenguaje de diseño. Lanzado en 2004, cuando el óvalo buscaba una nueva imagen, y ahora aplicado a todos sus productos globales, este estilo se aprecia mejor en la parrilla en forma de pirámide trunca, los faros con pestaña hacia atrás, el capot con lomos, la marcada línea de cintura ascendente y guardabarros ensanchados con aros marcados.

En el caso del Fiesta, todos esos elementos están presentes y perfectamente adaptados al formato compacto dándole un aspecto deportivo. Además, los lineamientos se adecuan a las últimas encarnaciones del Kinetic Design, como la parrilla con un marco más elaborado y tridimensional. El capot es corto y muy lanzado, los cantos laterales más elevados y los faros mucho más alargados que en modelos como el Mondeo. En los laterales están bien marcadas las líneas de cintura y de zócalo, la segunda curvada hacia arriba sobre el guardabarros trasero para aumentar el dinamismo.

Todas las superficies del nuevo Fiesta están fuertemente elaboradas, llegando por momentos a ser un poco sobrecargadas. En cuanto a las proporciones, lo acercan a uno de sus principales competidores de origen japonés, aunque en realidad no escapa a las tendencias actuales, con superficie acristalada reducida, sección metálica ascendente, techo abovedado y ventanillas adicionales adelante debido al parabrisas fuertemente adelantado.

El alerón trasero, las llantas de 16″ y las luces de posición por LEDs, alojadas en al paragolpes junto a una moldura cromada, rematan el aspecto deportivo. Se pueden sumar un spoiler más grande, aros de 17″ y faldones en todos los zócalos son algunos de los opcionales que permiten personalizar su estética.

Interior

Haciendo eco del Kinetic Design aplicado en la carrocería, la cabina del nuevo Fiesta ofrece un estilo signado por tensas aristas y superficies planas que resulta algo sobrecargado pero deportivo.

El material “acolchado” utilizado en la parte superior del tablero lo relaciona más con los vehículos medianos, que con los compactos. La calidad del resto de los plásticos condice con los mejores modelos del segmento producidos en el Mercosur. Exceptuando algunos detalles, encastres y terminaciones son prolijos, y todo el conjunto se siente sólidamente atornillado.

La consola está inspirada en el mundo de los celulares con un teclado numérico, control central estilo joystick y pantalla. En contraposición al estilo juvenil, el tapizado resulta sobrio. Lo mismo sucede en la zona de los controles de climatización y el domo de palanca de cambios, que carecen de decorados. La utilización de apliques en tono metalizado es masiva en el cuadro de instrumentos, volante y consola central. El lo entrega el sistema de iluminación por LEDs que permite ambientar la cabina con 7 colores.

El espacio en las plazas traseras no es el más gentil del segmento, especialmente para las cabezas. Esta área se siente un poco encerrada debido al poco cristal que deja la superficie metálica ascendente. La capacidad del baúl es simplemente correcta, algo acotada para un vehículo que supera los 4 metros, pero acorde a lo ofrecido en el segmento.

En cuanto a equipamiento, faltan algunos lujos como el climatizador automático o el sensor de estacionamiento posterior, que son compensados por el techo corredizo y el sistema Sync que permite amalgamar teléfonos y dispositivos de audio, y comandarlos por órdenes de voz. En cuanto a seguridad se destaca sobre toda la competencia, inclusive del segmento siguiente.

Seguridad

En el aspecto pasivo el pequeño Ford se destaca por sus 7 airbags, dotación única en el segmento compuesta por “bolsas” frontales, laterales delanteras, de cortina y de rodilla para conductor. El repertorio continúa con 5 apoyacabezas y cinturones inerciales de 3 puntos, incluyendo la plaza central trasera, generalmente olvidada en sus competidores del Mercosur.

El Fiesta KD ofrece el sistema de anclaje trasero de asiento para niños (ISOFIX) y Alerta Post-Colisión con activación automática de balizas y bocina. Estructuralmente se destaca la solidez de la celda de supervivencia aplicando en sectores cruciales aceros de ultra-alta resistencia.

Todo este despliegue le permitió ser el primer compacto en alcanzar el “Top Safety Pick” de la IIHS (Insurance Institute For Highway Safety) de los Estados Unidos. Además, en las pruebas realizadas por la EuroNCAP, alcanzó las 5 estrellas (nota máxima) para protección de adultos, 4 (sobre 5) estrellas para niños y 3 (sobre 4) estrellas para peatones.

En cuanto a Seguridad Activa, el nuevo Fiesta está equipado con ABS en las 4 ruedas, al que se suman controles de tracción (TSC) y de estabilidad. En la práctica, las distancias de frenado son correctas, pero no las mejores del segmento donde interviene, razón del peso a detener y el freno a campana en las ruedas de atrás. Tanto el ABS cómo el control de tracción -ASR- que forman parte del control de estabilidad, son enérgicos y entran en acción solo al límite.

Comportamiento

La imagen deportiva del nuevo Fiesta se hace sentir en el confort de marcha en forma de golpes contra los obstáculos más agudos. En realidad se trata del perfil medio-bajo de las cubiertas ya que las suspensiones están calibradas para un buen nivel de confort.

Adentrándose en zonas de tránsito denso y trabado las primeras marchas, de relaciones cortas, facilitan un desplazamiento ágil y preciso. A medida que se incrementa la cantidad de automóviles, resulta fácil cualquier maniobra gracias a las dimensiones y a la respuesta de la dirección eléctrica, cuya suavidad ayuda al Fiesta a ser obediente, tal vez demasiado para nuestro gusto.

Cuando se transita en rutas lo primero que se aprecia es que permanece inmutable en zonas con vientos laterales, resultado del equilibrio logrado entre la aerodinamia, el reglaje de las suspensiones y la repartición de pesos. A la hora de encarar curvas, ya sean largas o cerradas, éstas son superadas -siempre a velocidad reglamentaria- sin ninguna sensación de pérdida de control, es decir prácticamente sin rolido.

En recorridos como el de Las Altas Cumbres, en Córdoba, que incluye caminos de tierra y ripio con curvas cerradas, el Fiesta mantuvo su trayectoria mostrándose obediente frente a cada requerimiento. Bajo lluvia, el comportamiento en el pavimento mojado es positivo manteniéndose estable, incluso en situaciones de acquaplanning sorteadas exitosamente gracias a la acción del ESP.

Llevado hasta sus límites, (prueba realizada con total seguridad en el autódromo Juan y Oscar Gálvez) la marcada inclinación de la carrocería -rolido- a la salida del curvón hizo tomar mayores precauciones. Luego de varias pasadas registramos muy buena velocidad en curva. Esto se debió a la necesidad de acostumbrarse al “tacto” del Fiesta KD signado por la combinación de suspensiones confortables y el alto agarre del caucho con perfil bajo-medio.

En cambios de dirección con transferencia de peso, el marcado rolido y el mantenimiento de línea en ruedas traseras, producto de la suspensión Twis Beam, marcan una tendencia subvirante, es decir a sacar la trompa. Casi no corrige moderando el acelerador por el perfil de la goma con mínima deriva y por el valor de torque disponible. La solución consiste en anticipar el giro del volante previendo cuando va a dejar de correrse. El control de estabilidad aporta lo suyo para lograr la trayectoria deseada.

Performance

Al frente del nuevo Ford Fiesta Kinetic Design se encuentra el cuatro cilindros 1.6 L denominado Sigma II, con tapa de cilindros, tapas de bancadas y cárter construidos en aluminio inyectado. Este motor se utiliza en casi todos los modelos europeos de Ford y es fabricado en Inglaterra y Brasil. La variante con reglaje fijo (Sigma I como la estrenada en el Focus II argentina) eroga 110 CV a 6.250 rpm y 15.5 Kgm de torque a 4.250 rpm. La versión de tecnología VVT utilizada en el nuevo Fiesta entrega 120 CV a 6.350 rpm y 15.5 Kgm. a 5.000 rpm.

La variación de la leva es mediante un sistema tornillo sin-fin en donde el cubo del piñón de leva se desplaza mediante sistema hidráulico contra resorte calibrado, durante el régimen de trabajo del motor. Los valores de variación que entrega el VVT permiten una curva de torque sostenido entre 2.500 y 6.450 rpm. La potencia aparece sobre el final del tacómetro, privilegiando el bajo consumo de combustible durante el resto del rango.

Esa configuración se aprecia en las cifras de aceleración y poder de reacción moderadas donde también influyen sus 1.300 kg en orden de marcha. Otro factor son las marchas largas a partir de 3º, al punto que en 4º logramos medir la velocidad máxima promedio de 185.8 km/h. Moviendo de 0, la inercia de los kilos y la imposibilidad de desconectar el control de tracción no permitió bajar los 13 segundos para llegar a 100 km/h.

Cómo se acaró más arriba, el nuevo Fiesta logra valores destacados en cuanto a consumos. En autopista a 90 km/h superó los 18 km con un litro de nafta y con 20 litros hace más de 360 km. Estos resultados son los más parecidos al rendimiento de la inyección directa nafta. Así, viajando a velocidades legales, los 45 litros del tanque permiten contar con la importante autonomía de 550 km. Estos valores también son destacados en el circuito urbano.

Si desea saber más en detalle todo sobre el nuevo Fiesta KD puede visitar las 45 notas del Mega Operativo dedicado exclusivamente al pequeño Ford, incluyendo las conclusiones finales.

Ficha técnica y equipamiento

 

Textos: Hernando Calaza

Fotos: Linkfinders

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