Prueba: Renault Mégane III 5 ptas 2.0 L

El pasado mes de noviembre, Renault sorprendió a la prensa especializada que había sido convocada para conocer al sedán Fluence, con el Megane III 5 puertas.

Proveniente desde Turquía, este hatchback que podría ser considerado la versión bicuerpo del Fluence, compite en el renglón más equipado del segmento de los medianos, tales como el Chevrolet Vectra GT, Citroen C4, Ford Focus, Hyundai i30 y Peugeot 307, entre otros.

El Megane III ha sido dibujado con líneas suaveas y redondeadas, marcando el cambio de estilo que reemplaza los pronunciados quiebres que a partir del concepto Avantime se plasmaron en diferentes modelos que generaron opiniones encontradas.

El primer volumen es tan imponente, que pareciera que en él se oculta el resto del auto. En el frente, la superficie del capot se funde en el parabrisas que se extiende hasta el borde de ataque del techo. A su vez, los parantes delanteros descienden generando musculosos pasarruedas cuyos contornos sólo se ven alterados por la incursión de los extendidos faros principales que nacen en la grilla, coronada por el rombo de la casa francesa. La principal toma de aire es inferior, flanqueada por los faros antiniebla.

Al observarlo de perfil se destaca la línea de flecha con reducida superficie vidriada que le da un aspecto poderoso y deportivo. Los neumáticos de balón medio calzados en llantas de 16″ de cinco rayos grandes, permiten observar los discos de frenos con diámetros casi iguales en ambos trenes, preanunciando la correcta resolución en transferencia de peso al momento de detenerlo a 0.

Las líneas de la zaga hacen recordar a ciertos modelos germanos. La luneta es reducida y los faros son grandes, con un diseño distinto a lo conocido.

Interior

Una vez en el interior, podemos observar que se trata de un calco del Fluence: volante, tablero, distribuidores de aire, comandos de audio, climatizador dual. También repite la combinación de colores sobrios, distinguidos, con apliques símil aluminio pulido, que le otorgan un clima de elegancia a todo el interior. Los materiales parecen apenas de mejor calidad que el sedán nacional.

A destacar el GPS, completo, con pantalla con imagen 2 y 3D y simple de programar desde el control remoto instalado en lugar del cenicero.

Cuenta con la mayor dotación de equipamiento de confort entre los modelos con los cuales compite (Ver Ficha de Equipamiento). Todos los pasajeros se verán beneficiados por el eficiente climatizador, que logra la temperatura adecuada gracias a los distribuidores estratégicamente ubicados y por la buena inzonorización que distingue a los autos importados como este Megane III. El equipo de audio suma Bluetooth y conexiones varias, es de buena sintonía y fidelidad, pero tan complejo de accionar que casi se hace necesario un curso para disfrutarlo.

El espacio destinado a los ocupantes de las plazas delanteras es correcto a diferencia de las traseras que, aunque comparte plataforma con el Fluence, éstas se ven penalizadas por la disminución de 62 mm de la distancia entre ejes. Sin embargo, sí se beneficia la cota asiento-techo por la menor caída de éste en la misma referencia.

Las regulaciones de la butaca del conductor y del volante, la buena visibilidad frontal, lateral y del ángulo de cruce gracias a la ubicación de los grandes retrovisores externos -de gran utilidad en maniobras de retroceso y en el tránsito para compensar la reducida luneta- permiten alcanzar una buena posición de manejo.

Seguridad

Teniendo en cuenta su posicionamiento por precio, se puede considerar “TOP” en cuanto a su dotación de seguridad que incluye tecnología de frenos, dispositivos de control de estabilidad y tracción, airbags frontales y laterales delanteros, cinturones inerciales y además, la unidad probada incluía control de presión de neumáticos. Si nos ponemos exquisitos y exigentes, podrían indicarse como faltantes los faros de Xenon y los apoyacabezas activos.

Performance

Comparte con el Fluence, además del motor, la transmisión en arquitectura y valores de relación. La selectora de caja es rápida, precisa y de recorridos cortos. Si bien la tecnología del impulsor ayuda a la economía de combustible, alcanzar la velocidad máxima en 6ª (35 km/h cada 1.000 rpm) indica que ésta no funciona como una sobremarcha para ahorrar combustible.

Por rapidez en el pase de marchas, las relaciones elegidas para aprovechar torque y potencia, permiten obtener notables registros de aceleración en las referencias habituales. Con casi 1.300 kg en línea de marcha y desconectado el moderador de tracción, tardó 8s65 en el 0 a 100 km/h, menos de 30s5 para cubrir el kilómetro con partida detenida donde el Race Logic marcó 172.5 km/h de velocidad.

Calificó mejor aún frenando, ya que en las últimas pruebas realizadas no recordamos ningún vehículo que se detuviera en menos de 90 m desde los 160 km/h y pocos centémtros más de 35 m viajando a 100 km/h. En la exigencia de accionar el freno durante el tránsito en curva, el repartidor de intensidad permitió mantener la trayectoria elegida y cuando no se tocó el pedal, desafiando el límite dinámico, fue bienvenida la asistencia del control de estabilidad.

Por su el tamaño de su frontal, Cx 0.33 condicionado valor para los modelos hatchback, poco más o menos 1.300 kg en orden de marcha, potencia disponible y sin marcada sobremarcha de caja, el consumo de combustible es contenido. A velocidad crucero en autopista -130 km/h- recorre más de 10 km por litro y 9.2 kn en ciudad.

Ficha técnica y equipamiento

Dinámica

Durante el circuito urbano algunas irregularidades de piso denotaron algo ruidosa la suspensión demostrando que sus valores elásticos se encuentran al borde de lo recomendable para el confort, sin que sea suficiente el balón medio del neumático. Pero se comportó ágilmente gracias al buen poder de reacción en 3ª y 4ª, con una dirección asistida eléctricamente que se mostró rápida y precisa.

En ruta manifestó buena estabilidad en las rectas y doblando rápido en radios amplios, presentó un mínimo rolido; en esta gestión se aproxima a los autos deportivos, pero se sugiere reducir algo la asistencia de la dirección para ganar en sensibilidad durante la maniobra. Al momento de ensayar el slalom y en la exigencias de retomes, la tendencia a ir de trompa coincide con el importante balón del neumático, pero basta aliviar la presión en el pedal del acelerador para retomar la línea.

Conclusiones

Puede que el precio del Renault Megane III 5 puertas no sea el mejor argumento de venta ya que carga con el 35% por tratarse de un vehículo importado extrazona. Sin embargo, teniendo en cuenta la calidad de sus materiales en general, terminaciones, equipamiento de confort y seguridad, motor 2.0 litros de 143 CV y caja de seis marchas es para considerarlo competitivo a la hora de compararlo con los múltiples y atractivos hatchbacks que se ofrecen en el mercado automotriz argentino. (Video 5 – Publicidad)

 

Textos: Alberto Juárez

Fotos: Mariela Romeo

 

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