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PRUEBAS

06/05/2011

Test Ford Fiesta Kinetic Design Sedan

Luego de realizar el Mega Operativo al nuevo Fiesta cinco puertas y publicar el test completo, llega al mercado argentino la anticipada versión sedan. Nos calzamos los guantes de cuero y te contamos como le sienta la incorporación del tercer volumen.

Test Ford Fiesta Kinetic Design Sedan

Estéticamente el nuevo Fiesta sedan respeta los lineamientos de su hermano hatchback hasta el remate de las puertas traseras. Esto implica que el Kinetic Design, actual lenguaje de diseño global de Ford, se aplica a todas sus superficies y proporciones con faros alargados, capot elevado, parrilla inferior piramidal, guardabarros marcados y línea lateral ascendente, con más chapa que cristal.

Teniendo en cuenta que este modelo estará dirigido también a un público joven (al menos de alma) pero que ya dejó las pistas y entró en el baile familiar, con chicos, se suman un par de detalles elegantes como la toma superior de mayor calado y dominada por el cromado. Teniendo en cuenta que el Fiesta sedan se situará por debajo del hatchback, en cuanto a nivel de equipamiento, conserva las luces de posición por LEDs, pero en este caso sin el llamativo fondo cromado.

Hasta este punto se omitió una parte del nuevo Fiesta sedan, justamente su punto diferencial respecto del 5 puertas, el baúl. Hay que decir que la incorporación del tercer cuerpo ha sido perfecta, demostrando que el vehículo y la plataforma fueron proyectados desde el inicio con esta variante de carrocería, y que no se trata del clásico implante de emergencia.

Aprovechando la cintura en cuña y estirando el pilar posterior se logra una imagen fluida. La tapa del baúl sigue los lineamientos del Mondeo III con la zona central hundida y el formato de las luces hacen, pero con contornos más redondeados. Si bien sobra chapa en el sector posterior, el Kinetic Design es de gran ayuda aquí, no en vano este lenguaje estético fue pensado para ser aplicado a todo tipo de siluetas.

Interior

La cabina del Fiesta sedan difiere poco de lo visto en el hatchback. Las juntas dejan lugar a un ensamblado más estrecho, especialmente en la sección que une la consola central con la visera de la pantalla y el resto del tablero. Por otro lado la calidad de plásticos es buena, al menos al mismo nivel que los mejores compactos del Mercosur, sumando una textura interesante. Sobresale sobre todos sus competidores el sector superior realizado en materiales inyectados (o acolchados) que normalmente se utiliza en el segmento mediano.

En esta ocasión probamos una unidad con equipamiento Trend. Respecto del Fiesta KD 5P que viene solo en terminación Titanium, nuestro sedan pierde algunos componentes como los controles de audio en el volante y el Sync junto con el puerto USB, pero conserva la entrada Aux Mini-Plug. La pantalla del hatchback es reemplazada por una más pequeña y la operación del estéreo es un poco más complicada ya que hay que estirarse para alcanzar el comando tipo joystick. Por lo demás la ergonomía es buena, con casi todo a mano

Algunos elementos omitidos respecto del hatchback, interesantes pero no vitales, son el embellecedor metalizado y el revestimiento en cuero del volante, los motivos en las butacas que pasan a un tapizado monocromático, el sistema de iluminación ambiental y el techo solar, presente en la versión Trend Plus.

Al no haber cambios en la distancia entre ejes y trochas, el espacio interior es similar al del hatchback: bueno adelante, algo más estrecho atrás. Aprovechando el pilar posterior estirado, la cuarta ventanilla lateral crece marginalmente mejorando levemente la sensación de encierro propia del Fiesta KD 5 puertas. La diferencia de largo (+344 mm) se aplica en el voladizo trasero alcanzando los 440 L de baúl, según Ford Brasil, o 362 L en la información oficial Argentina. Más allá de los fríos números, se nota la diferencia sobre los 281 litros del hatchback, especialmente en profundidad. La boca de acceso es corta pero ancha y baja.

Seguridad

En este aspecto, el Fiesta sigue siendo referente de su segmento y del siguiente, ya sea 5 o 4 puertas, Titanium o Trend. Esta afirmación está respaldada por la plataforma y por consiguiente la estructura principal, compartida con el hatch, que hemos ponderado en su respectiva nota del Mega Operativo.

Sobre esto, el sedán conserva los 7 airbags, incluyendo los dos frontales de dos etapas y el destinado a proteger las rodillas del conductor. Además posee cinco apoyacabezas y misma cantidad que cinturones de 3 puntos, otorgando la misma seguridad al ocupante de la plaza central, algo comúnmente olvidado en vehículos compactos del Mercosur, aún los familiares. Rematan el aspecto pasivo el cierre automático al alcanzar 7 km/h y las fijaciones para sillas de niños.

En cuanto a seguridad activa, repite la utilización de tambores en los frenos posteriores, una solución algo pasada de moda para un vehículo con componentes electrónicos destacados como el ABS y los controles de Tracción y de Estabilidad (ESC). Por último, los sistemas de alarma perimetral y de inmovilizador de motor cuidan del Fiesta KD.

Otros elementos de equipamiento, aunque no directamente relacionados con este aspecto, son la computadora, sistema Easy Fuel sin tapón de combustible, levanta cristales eléctricos (One Touch solo conductor), apertura de baúl a distancia. La versión Plus suma además del ya nombrado techo corredizo y sonido mejorado de 80W con 4 Parlantes y 2 Tweeters.

Comportamiento

En ciudad se circula fácilmente. Los espejos no cuentan con el particular mini retrovisor del Titanium, algo que los hace más fáciles comprender en el inmediato plazo. Al colocar marcha atrás, pareciera que el gran cristal posterior mejora el campo visual respecto de la escueta luneta del hatch, a tal punto que los inmensos apoyacabezas traseros no resultan molestos. Como todo vehículo con línea de cintura alta, requiere cierto acostumbramiento para medir la distancia respecto del cordón a la hora de estacionar. Un sensor de estacionamiento no es necesario, pero deseable, especialmente teniendo en cuenta el largo del voladizo posterior.

La posición de manejo es deportiva, levemente baja, y cuenta con todas las regulaciones incluyendo altura en butaca y volante, que también suma profundidad. Las butacas ofrecen una sujeción lateral moderada y son cómodas. El estilo moderno y deportivo del cuadro de instrumentos se aprecia fácilmente detrás del volante con empuñadura elaborada, algo gruesa en algunos sectores, pero anatómica.

Al igual que la versión 5 puertas, el nuevo Fiesta KD sedán cuenta con una particular combinación de suspensiones confortables y cubiertas de perfil medio-bajo (en bellas llantas de 16″) que aumentan el grip a cambio de cierta aspereza. Esto se aprecia con golpes de las ruedas al pasar por irregularidades “filosas”. Es decir es confortable mientras las irregularidades sean grandes y redondeadas, como los lomos de burro, y no tanto cuando son cortas y pronunciadas, como los limitadores de velocidad plásticos, por dar un ejemplo.

En ruta, se siente vivo, con una dirección rápida que pasa de la sobre asistencia en ciudad a un tacto de firmeza correcta. La relación suspensiones – cubiertas requiere cierto acostumbramiento para comprender el comportamiento al límite. En todo caso es una buena medida para evitar excesos en un auto familiar, ya que el rolido se torna pronunciado mucho antes de que las cubiertas pierdan su agarre, pidiendo bajar el ritmo mientras quedan reservas de seguridad. Además, las ayudas electrónicas ayudan a mantener la estabilidad, evitando por ejemplo subvirar en curvas cerradas por acelerar vehementemente.

Performance

Al frente del Fiesta KD sedan se encuentra el 1.6L 16V Sigma II, un nuevo viejo conocido. Esta expresión la utilizamos porque, si bien es una novedad en Argentina, ya lo hemos probado y analizado en el Mega Operativo realizado el hermano de 5 puertas. Además es pariente de la unidad incorporada poco tiempo atrás en el Focus II.

Respecto del Sigma I, utilizado en el modelo mediano del ovalo, la variante II implantada en el Fiesta KD suma el sistema ViCVT que controla ambos árboles de levas para reducir consumos y distribuir mejor el torque. El resultado es un impulsor de entrega homogénea que suelta la mayoría de sus 120 caballos a partir de los 5.000 giros.

Asociado a una caja manual de 5 velocidades, tiene el pique corto necesario en ciudad, sin tener que escalar demasiado en el tacómetro. En ruta, el peso del modelo requiere una 5º levemente corta que a velocidad obliga al motor a trabajar duro. Afortunadamente la insonorización hace un buen trabajo para que ese rumor se sienta lejano y llegue a la cabina con sordina. El perfil sedán, con el tercer cuerpo, ayuda además a un trato más fluido con el aire que se traduce en una menor rumorosidad.

 

Textos y Fotos: Hernando Calaza



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